En el pasado, la actividad profesional de la mujer se vio reducida al papel de ama de casa y poco más. Hoy este papel se ha quedado muy pequeño. La mujer consigue día a día, no sin esfuerzo, integrarse en el mercado laboral, ocupando un lugar en cualquier sector.
Uno de los sectores más vetados para las mujeres es el deporte, no porque no pueda practicarlo, sino porque para una mujer dedicarse profesionalmente al deporte es mucho más difícil que para un hombre. Sin embargo, al igual que en cualquier otro ámbito, cada día aparecen más organismos que abogan por la igualdad de género en el deporte. Además, desde los Comités Olímpicos, los Ministerios de Educación y otros organismos gubernamentales se están haciendo campañas para fomentar el deporte femenino.
Existe un déficit en cuanto a las ayudas públicas destinadas al fomento de la práctica deportiva para la mujer, sobre todo en las áreas minoritarias. Hay otras barreras contra las que tiene que luchar la mujer deportista: poca presencia en los medios, inexistencia de incentivos económicos para que las empresas inviertan en el deporte femenino y el menor espectáculo que suponen sus competiciones. Todas estas cuestiones hacen que la mujer no pueda dedicarse profesionalmente al deporte.
Desde hace algunos años, se está intentando hacer que las barreras entre mujer y deporte desaparezcan, desde la más temprana infancia hasta la madurez. No se trata sólo de fomentar el deporte profesional, sino de la práctica del deporte como actividad complementaria y enriquecedora, que fomenta la salud y el bienestar, y que permite a todos los individuos conocerse mejor, expresarse, adquirir habilidades y demostrar sus capacidades.
Durante los últimos años, la participación femenina en el deporte se ha visto incrementada de forma espectacular, sin embargo, esta participación no se ha visto reflejada en una mayor representación en puestos de decisión y dirección del deporte. Mientras que no haya mujeres que dirijan, decidan y sirvan de modelo dentro del deporte, no habrá igualdad de oportunidades para las mujeres y las chicas.
El incremento en la participación de la mujer en el deporte se ha visto respaldado por un interés de los organismos gubernamentales y no gubernamentales para incorporar a la mujer al deporte. Este interés se refleja en las distintas actividades que se están llevando a cabo. El Comité Olímpico Internacional (COI) está impulsando la participación de la mujer en el deporte mediante la celebración de conferencias centradas en la mujer y el deporte, estableciendo nuevos estatutos en los que obliga a que al menos un 20% de los participantes de una Olimpiada sean mujeres, promoviendo la inclusión de la mujer en los distintos Comités Olímpicos Nacionales y haciendo que estos presten atención a todos los aspectos de interés que suponen la inclusión de la mujer.
Además, hay otra serie de organismos que pretenden influir sobre las autoridades responsables de la creación de posibilidades para que las niñas y las mujeres puedan participar en el deporte en todo el mundo. Este es el caso del Grupo de Trabajo Internacional sobre las Mujeres y el Deporte (GTI). El GTI se encarga además de la realización de conferencias y de la puesta en práctica de los acuerdos a los que se llegan en ellas, este es el caso de la Declaración de Brighton (Gran Bretaña, 1994) y de la Llamada a la Acción de Windhoek (Namibia, 1998). La próxima conferencia organizada por el GTI tendrá lugar en Canadá el próximo año 2002.
Estas son algunas muestras de lo que se está haciendo a nivel internacional para incorporar a la mujer al deporte. No son las únicas. En España, también son muchas las iniciativas que se están llevando a cabo para ello, tanto en el deporte profesional como en el deporte aficionado.
El fomento del deporte femenino en España se está tratando de llevar a la práctica desde la infancia, con el ejercicio de todo tipo de deportes en las escuelas, sin distinción entre chicos y chicas, además se intenta que el deporte se adopte como un hábito saludable y socializante, que ayuda a la formación y el desarrollo de la persona. Y además, es un factor de ayuda a la incorporación de la mujer a la sociedad sin distinción de género.
El Instituto de la Mujer ha visto en el deporte un punto de apoyo en el desarrollo de la mujer, no sólo como formación, sino también como ayuda para resolver distintos problemas sociales como el maltrato físico, la marginación social, desarrollo para mujeres disminuidas físicas y psíquicas,... Es una nueva forma de ver el deporte, alejando la visión del deporte como competición y usándolo como medio para que la mujer se desarrolle en todos los campos de su vida. El Instituto de la Mujer ofrece cursos de deportes para todas las mujeres con los fines anteriores, también colabora con la realización de cursos para profesionales.
Hace algunos años, conocíamos pocos nombres de mujeres deportistas españolas con éxito, hoy sin embargo, la lista sería interminable: Arancha Sánchez Vicario, Conchita Martínez, María Vasco, Niurka Montalvo, Concha Montaner, Joanne Somarriba, ... Todas ellas han despertado el interés por el deporte femenino por parte del Comité Olímpico Español (COE) que, siguiendo las directrices del COI, mantiene en sus delegaciones el número de mujeres convenido.
Un importante punto de apoyo para el fomento del deporte son las becas ADO, becas que otorga el Centro Superior de Deportes(CDS), el COE y TVE y que son otorgadas a deportistas olímpicos en función de su rendimiento en la alta competición. Estas ayudas tienen cada día más en cuenta el deporte femenino, y una de sus finalidades es que los deportistas, hombres y mujeres, puedan dedicarse en exclusiva al deporte sin dejar de lado su formación o su familia.
Por último, destacar la labor que desde el año pasado está realizando la Fundación Mujer y Deporte. La labor de esta fundación, compuesta por personas con muchos años de experiencia en el ámbito del deporte femenino, es promover la participación de la mujer en la práctica deportiva, desde las niñas de corta edad hasta las mujeres maduras y de edad avanzada. Aceptando el deporte como educación social, cultural y de salud.
Evidentemente, aún queda mucho para que el deporte masculino y el deporte femenino sean equiparables, tanto a nivel humano como a nivel económico, pero el hecho de que hoy el deporte femenino español destaque es un síntoma de que las cosas están cambiando. Probablemente, ese cambio final que se necesita tenga que ser impulsado por las propias mujeres, demostrando que la igualdad, salvando las ineludibles barreras físicas, es un hecho.
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